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OTRO CHIMPANCE CAE EN LA TRAMPA DEL ERIZO

Gilberto
 
Gilberto
Ouriço-cacheiro<br> Erizo
 
Ouriço-cacheiro
Erizo

OTRO CHIMPANCE CAE EN LA TRAMPA DEL ERIZO 

Para aquellos que piensan que los chimpances civilizados, que nacieron en cautiverio y nunca tuvieron contacto con los peligros de los bosques, se pueden interesar en vivir en ellos, o hasta sobrevivir en los mismos, aquí tenemos unos pequeños ejemplos. Meses atrás Jango cayó en la trampa del erizo, al intentar agarrarlo, fue clavado con sus espinas en el dorso de la mano. Ahora quien cayó en la trampa fue Gilberto.

Gilberto es un chimpance que nació en cautiverio en Europa y llegó al Brasil con un poco mas de 5 años de edad. Vivió varios años en Morrete, Estado de Parana, en un criatorio comercial que reproducía chimpances, y cuando fue desactivado vino junto con varias hembras, en el primer grupo de adultos que tuvimos en el Santuario de Sorocaba.

Gilberto, a pesar de ser civilizado, no confía en ningun humano, y no existe intimidad con él, mas allá de las rejas. Gilberto es el padre de Pedrinho, Luiza, Emilio, Noel y Claudio, los dos primeros con Ditty, los otros dos con Margarethe y el tercero con Lulu.

Una vez por poco casi muere picado por una cascavel joven que había entrado en el recinto. El intentaba agarrarla para matarla, pero yo le grité, y conseguí sacarlo del recinto, hasta poner a la serpiente fuera. En esta oportunidad el encuentro con el erizo, que él no había visto antes, fue al fin de la tarde o en la noche. Gilberto siempre se queda cerca de la puerta del dormitorio por la noche, cuidando de su familia. Es una tradición que practica desde que llegó al Santuario. El erizo le clavó decenas de espinas de una vez. Como no tenemos acceso a él, como sí teniamos en el caso de Jango que se dejó sacar las espinas, la Dra. Camila tuvo que anestesiarlo, para poder extraer las 30 espinas, todas intactas, ya que él no había intentado arrancarse alguna (como Jango lo hizo), y andava por todos los lados aguantando la mano y el dolor.
 
Según la Dra. Camila, al dia siguiente, cuando todavia estava medio adormecido por efecto de la anestesia, ella fue a conversar con él por la reja. Gilberto se incorporó, mostro la mano sin espinas, como diciendo "tú me libraste de este tormento ... gracias."

Dr. Pedro A. Ynterian
Presidente, Proyecto GAP Internacional

SOROCABA SANCTUARY